Plan de Desarrollo Urbano

Plan de Desarrollo Urbano (PDU) 2040 Los Cabos; dirección, sentido social, económico y ambiental

Su elaboración y visión en función de sustentabilidad económica, donde efectos e impactos negativos se alcanzan a percibir en diversas facetas

Últimos talleres para actualizar se enfocan a movilidad, y densidades en sectores

“La salud en la actualidad es una expresión de una compleja red de interacciones nuevas que incluyen factores individuales”*

Condenarro

El tema de la planeación urbana y el desarrollo sustentable de Los Cabos ha sido, también, una constante en discursos, campañas políticas y reuniones interminables de diversos sectores, principalmente desarrolladores inmobiliarios turísticos y sociales, así como creación de planes en tal sentido, desde el primer Plan de Desarrollo Municipal en 1981 -primer Ayuntamiento de Los Cabos- creado por el Fonatur, hasta la actualidad, se cuenta con un Plan de Desarrollo Urbano 2040 (PDU 2040), y un Institutito Municipal de Planeación (Implan) con 8 años de existencia, pero es un hecho que los planes propuestos y desarrollados no se concatenan entre teoría y práctica y los impactos negativos del desarrollo se hacen patentes.

Durante las mesas de trabajo, talleres y foros para la actualización y adecuación del PDU 2040, no se hace mención a cuestiones ambientales, del entorno urbano y rural, así como la innegable existencia de asentamientos no sólo irregulares, sino en zonas de alto riesgo. Las prioridades que se plantean y ocupan el mayor interés de autoridades y empresarios, se vislumbran, prioritariamente en función al desarrollo sustentable en el sentido económico, donde los impactos sociales y ambientales pasan a tercero y segundo plano respectivamente. Aunque en las últimas reuniones se han presentado propuestas de adecuaciones en materia de movilidad, densidades en área turística y en zona urbana.

De acuerdo a la visión del PDU 2040 del Implan en 2014 Los Cabos contará con una población permanente de 606 mil habitantes. En materia de medio ambiente señala a la letra: “El crecimiento anárquico, ocasionará la pérdida de grandes zonas de valor ambiental la contaminación de acuíferos y del mar, la construcción de nuevos desarrollos seguirá sin integrarse al paisaje natural con lo que se perderá el valor escénico y paisajístico. La alta contaminación del estero de San José ocasionará la pérdida de especies endémicas y otros daños irreversibles en flora y fauna del lugar”.

Pese a lo anterior, concepto que cuenta ya con más de cinco años, el crecimiento en infraestructura turística a gran escala a continuado, sin considerar la capacidad de carga de cada área, las propuestas giran en derredor del desarrollo turístico de lujo y competitivo en el ámbito internacional, sin considerar como prioritario los aspectos en impacto negativo social y ambiental.

Diversos estudios realizados en varios países resumen entre los impactos negativos del desarrollo: la degradación de la tierra, sistemas hídricos y ecosistemas, que ocasionarán problemas con recursos hídricos; Ocupación de áreas peligrosas; pérdida de la propiedad cultural. Entre los problemas urbanos más frecuentes: Asentamientos informales; y barriadas que se traducen en cinturones de miseria; congestionamientos habitacionales y por ende de tránsito; contaminación acústica, atmosférica, hídrica y visual; macrocefalia urbana; obsolescencia y segregación urbanas; vacío y violencia urbana. En ambos casos ya se perciben señales preocupantes en Los Cabos que apenas a llegado a la mitad de la población estimada en 23 años.

Tres organismos; Junta de Andalucía, Unión Europea y Observatorio de salus y Medio Ambiente de Andalucía publican un estudio titulado “Urbanismo, Medio Ambiente y Salud” donde se expone interesantes puntos acerca de la salud mental en algunas urbanizaciones, así como el concepto de redes sociales -no virtuales- en cuanto a la real interacción de los vecinos de una ciudad, colonia, barrio, etc., cuestiones que no se han planteado en el PDU 2040, entre otros aspectos de sumo interés, tanto para la población como para los inversionistas ya que de una u otra forma, lo que afecta a la población infiere de forma directa y proporcional al destino.

El Instituto Nacional de Ecología (INE), derivado del 2000 Encuentro Nacional de Turismo. La perspectiva 2020, publicado junto con la entonces Semarnat en septiembre del mismo año, apunta en su corolario, entre otras notas: ““un creciente deterioro ambiental no regulado producido por los megaproyectos turísticos, reacciones negativas de los grupos defensores del ambiente, puesta en riesgo de la operación de los proyectos [y una] mala imagen internacional de México por su desatención ecológica”.

A manera de corolario del presente texto, comparto un segmento a la letra lo que encontré en wikiboocks.org impactos ambientales/desarrollo del turismo: “Frecuentemente los proyectos de turismo son comparativamente pequeños y, al ser examinados para sus potenciales impactos ambientales, a menudo se colocan en la Categoría B. Sin embargo, merecen atención en el Libro de Consulta, primero, debido la estrecha relación que existe entre el turismo y la calidad del ambiente; y segundo, por los muchos nexos que hay entre el desarrollo turístico y otros sectores en la misma región.

Los aspectos del ambiente natural y sociocultural que constituyen importantes recursos turísticos, atraen a la gente por su valor estético, recreativo o educativo/científico. Sin embargo, muchos de los mismos aspectos son particularmente sensibles a la alteración debido a las actividades humanas. Los impactos negativos que resultan de un desarrollo turístico inadecuadamente planificado e incontrolado, pueden fácilmente dañar a los mismos ambientes de los cuales depende el éxito del proyecto…”  (Muhammad Yunus)

* Urbanismo, Medio Ambiente y Salud

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